miércoles, 28 de noviembre de 2012

1080 recetas y el buen vino

Simone Ortega

Simone Ortega
1080 Recetas de Cocina
Alianza Editorial, edición especial 2012

Que la cocina española está de moda es algo que nadie duda. Somos un país privilegiado en cuanto al clima y nuestra huerta (como la de todo el Mediterráneo) ha propiciado una dieta que es de las más variadas y equilibradas del mundo, muy apreciada por nutricionistas y, como no podía faltar, por los paladares de quienes tenemos la fortuna de disfrutarla. Además de todo esto, los chefs de nuestro país llevan revolucionando el mundo de la cocina desde hace unas décadas, situando la categoría de la cocina española en los niveles más excelsos.
En la parte negativa, no puede obviarse que esta maravillosa dieta está modificándose paulatinamente, y para mal, sobre todo por el influjo pernicioso de la comida rápida procedente de esas grandes compañías estadounidenses que todo el mundo conoce, alterando con ello el estado de salud de muchos ciudadanos y provocando un sobrepeso insano (excesivo en los niños) que hasta hace poco era desconocido. A consecuencia del rápido ritmo de la sociedad actual que obliga a muchos a optar por soluciones rápidas a la hora de comer está provocando seriamente el abandono de la cocina popular que tantos buenos platos ha llenado en las mesas de tantas familias. La rosquillas de la abuela, las croquetas de mi madre, la paella del vecino... son cosas que muchos recordamos con la ostalgia de que ahora no se encuentran con la misma calidad (y con ese cariño que se pone cuando se cocina en casa).
Pero hubo una mujer en nuestro país que quiso recopilar como nadie hizo hasta ese momento la gran cantidad y variedad de recetas de la cocina popular, la hogareña, la de casa, que existía en España. Se trata de la archiconocida Simone Ortega (1919-2008) que en 1972 publicó 1080 recetas de cocina, haciendo de este libro lo que quizás pueda considerarse como la Biblia de la Cocina Popular española. Recetas que probó y anotó en su recetario de manera sencilla para que pudieran ser seguidas por cualquier persona, aún sin grandes conocimientos de cocina, para elaborar la inmensa riqueza de platos de nuestra cocina. Esta mujer, ya al final de su vida, comentó que le gustaría ser recorada “como alguien que ha contribuido a mejorar la cocina de todos los días”.
Porque de eso se trata prrecisamente, de la cocina diaria, de esa que nos hacemos en casa, con platos accesibles, unos más sencillos que otros en su elaboración, realizados con ingredientes baratos, que se encuentran fácilmente en el mercado, sin sofisticaciones innecesarias, paro con toda la calidad que necesita una buena comida. Más de treinta años editándose y más de tres millones de ejmplares vendidos, 1080 recetas de cocina es un libro manoseado y lleno de salpicones que seguro que está en miles de cocinas de nuestro país.
Los tiempos cambian y lo que, en un tiempo parecía sano, se ha revelado como inapropiado para una buena alimentación. Es por esto por lo que las nuevas ediciones de este texto tienen las adaptaciones necesarias en cuanto a uso de ingredientes más saludables. Así, en esta nueva edición especial encuadernada en tela y un diseño más cómodo de leer, se han incluido todas esas actualizaciones y algo que muchos querían: el maridaje de vinos con los platos, tan en boga actualmente. Incluye, como siempre, la relación de productos del mercado con cada estación, algo muy importante en la época que se lanzó originalmente, pero que ahora solo se hace necesario cuando buscamos productos de agricultura ecológica, naturales de su estación climatológica. Pese a que ahora tenemos productos de todo tipo todo el año, siempre es recomendable utilizar los propios de cada temporada y de cultivos naturales.
Así que, ya saben, el que no cocina no es porque no sepa... es porque no quiere.
¡Salud y buen provecho a todos!
Javier Herrero

Arturo Pardos
Cómo quiero que me sirvan el vino
Alianza Editorial, 2012 (Edición especial con enfriador de vino)


Complemento de exquisitez en la buena mesa es el vino. Hoy día, las bodegas no dejan de ofrecernos sus mejores caldos y, en España, gozamos de remesas y marcas de categoría excelente. El buen vino se encuentra en las tiendas por no mucho precio, aunque hay algunos que son de una categoría superior, apta para monederos algo más nutridos. Sin embargo, sea cual sea la categoría del vino (siempre que no sea el llamado peleón), es bien cierto que sabe mucho mejor cuando está bien servido, en la copa adecuada, a la temperatura correcta y con un descorchado que no lo haya perjudicado.
Arturo Pardos
Quizás se dirige más a los contextos de una buena mesa, con manjares exquisitos, que a los comensales de comida casera, pero siempre se aprende mucho de expertos como Arturo Pardos, que saben contarnos con gracia todos los pormenores de la buena etiqueta en relación a su especialidad: el mundo del vino. Es por eso por lo que ha escrito su libro Cómo quiero que me sirvan el vino, una especie de regañina argumentada hacia los camareros y gentes de la hostelería para que respeten tanto a los caldos que van a servir como a los comensales que los van a disfrutar. Un curioso objeto-libro para exquisitos que surge de la mano de un curioso personaje del mundo de la restauración, pues Pardos es, además de experto en vinos, arquitecto, pintor, escritor y profesor universitario.
Así, este libro, repleto de anécdotas y de referencias, está además ilustrado con divertidos dibujos del autor. Una edición que ha merecido un premio en Francia en el VI Salón International du Livre Gourmand de Perigueux. Lo más curioso de esta edición es que el libro casi se puede beber, pues, encerrado en una bonita caja roja, incluye un enfriador para botellas (preferiblemente de vinos blanco y rosado) o, más concretamente, un utensilio que sirve para mantener mejor la temperatura adecuada.
Si antes decía que el que no come bien es porque no quiere, ahora apunto que el que no bebe bien, es porque no se informa de cómo debe de hacerlo.
¡Chin, chin!
J.H.

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