martes, 5 de junio de 2012

Joseph Conrad


Joseph Conrad
La posada de las dos brujas y otros relatos
El corazón de las tinieblas
Alianza editorial, edición, 2012

Casi puede decirse que Joseph Conrad (1857-1924) es, ya desde su nacimiento, un ciudadano del mundo. Nació en el seno de una familia de la baja nobleza de la ciudad de Berdyczew, perteneciente entonces a Polonia, a la zasón ocupada por Rusia y hoy día en territorio de Ucrania. Su padre, escritor y traductor de William Shakespeare (1564-1616) y de Victor Hugo (1802-1885) fue un gran activista político del nacionalismo polaco, lo que le llevó, junto a su familia, a ser exiliado en Siberia por el régimen zarista. Allí, la madre de Joseph murió de tuberculosis y, cuatro años más tarde, regresó a Cracovia junto a su padre, que no tardaría en morir. Ya huérfano, se trasladó junto a su tío a Lovo, en el Imperio Austrohúngaro. Pero a los 17 años, hastiado de estudiar, viajó a Italia y después a Marsella donde se enroló, un año más tarde, en el buque Mont Blanc con el que viajaría por muchos lugares del mundo y con el que se despertó o afianzó su pasión por la aventura y por el mar.
Más tarde y a fin de escapar del reclutamiento ruso, huyó a Inglaterra donde alternó el trabajo en barcos de cabotaje con la lectura de Shakespeare. Pronto logró un domino casi perfecto del inglés y, por fin, en 1886, adquirió la nacionalidad británica, adaptando su nombre original Józef Teodor Konrad Korzeniowski al que todos conocemos. Consiguió desarrollar una carrera en la marina mercante, llegando incluso a capitanear dos barcos. A la vuelta de un viaje de Australia, conoció a la que fue su mujer, Jessie George, y paralelamente inició una carrera literaria con una primera novela, La locura de Almayer (1894). Desde entonces, aunque con altibajos de éxito, Joseph Conrad dedicó sus mayores esfuerzos a la escritura, casi toda ambientada en el mar, llegando a convertirse en unos de los pilares básicos de la narrativa inglesa de finales del siglo XIX e inicios del XX, con un estilo naturalista que lo emparenta con el norteamericano Charles Dickens (1812-1870) y con el ruso Fiódor Dostoyevski (1821-1881), aunque con un mayor énfasis en los problemas morales de los protagonistas de sus novelas, por lo que ha sido considerado como un precursor del modernismo.

En su obra literaria hay alguna referencia a España y una de ellas la encontramos en el libro La posada de las dos brujas y otros relatos, escritos entre 1898 y 1915. Precisamente en el relato que da título al volumen se narra la desventura de un marino que llega a la costa vasca durante la Guerra de la Independencia y se ve inmerso en un terrorífico ardid criminal camuflado de activismo de la resistencia contra los franceses. El mismo volumen incluye el relato Juventud, un alarde descriptivo del inicio de un marinero en el mar, tan lleno de pasión y de emociones extremas que emociona de principio a fin, y que está relatado por el capitán Marlow, que reaparecerá en otras obras de Conrad, precisamente el el otro libro del que aquí hablo, El corazón de las tinieblas (1899) que, junto con Lord Jim (1900), son las obras que más fama han dado a Conrad.
El corazón de las tinieblas es un fascinanteviaje a la pérdida de la voluntad motivada por las circunstancias arrolladoras de la naturaleza extrema que acaba por aniquilar la inocencia de los personajes. Una naturaleza salvaje e incontrolable que Conrad sitúa en la selva que rodea el río Congo y que, unida a la soledad, lleva al capitán Marlow a cegarse con la incontrolable fuerza y poder que descubre en el agente comercial Kurtz, gravemente enfermo y al que pretende relevar en la absurda delegación que la compañía para la que trabaja tiene en el interior del país selvático. Una narración que se convierte asimismo en una denuncia de las atroces y violentas humillaciones a las que estaban sometiendo por aquel entonces a las poblaciones indígenas del Estado Libre del Congo, en ese tiempo administrado privadamente por el rey Leopoldo II de Bélgica (1835-1909) –del que recomiendo una lectura detenida sobre las salvajadas cometidas en su nombre en el que fue su territorio de uso privado que hoy llamamos República Democrática del Congo–.
De todos es conocida la insólita y alucinante adaptación cinematográfica que sobre El corazón de las tinieblas realizó Francis Ford Coppola y que dio como resultado Apocalypse Now (1979). En ella sustituyó al comercial Kurtz por el Coronel Kurtz (Marlon Brando), enfermo y endiosado por los nativos en el centro de la selva de Vietnam durante la terrible guerra que allí enfrentó a Estados Unidos con los comunistas. El capitán Marlow se transformó aquí en el capitán Willard (Martin Sheen), que navega subiendo el río para buscar a Kurtz, aunque, en realidad, lo que está descubriendo son los limites del bien y del mal, los extremos de la maldad humana, en un paralelismo perfecto con la novela de Conrad.
También existe una adaptación más fiel a la novela realizada en 1990 por el venezolano Román Chalbaud, aunque más centrada en las dificultades de supervivencia en un medio tan hostil como el de la selva que en las disgresiones morales de los protagonistas.

Puedes ver el vídeo de la introducción de Apocalyse Now
con la música The End de The Doors pinchando aquí.
Javier Herrero

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